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Tras la huella de Pearl Jam o cómo el rock debe sobrellevar una tragedia pública

Henrik Tuxen llega a la Feria del Libro para presentar su relato sobre la avalancha que provocó nueve muertes durante el show de la banda liderada por Eddie Vedder en Roskilde

 

El 30 de junio de 2000, Pearl Jam volvía a pisar, luego de ocho años, el escenario de Roskilde, el festival de rock más importante de Dinamarca. Lo que se perfilada como un retorno con gloria de los únicos sobrevivientes de la explosión grunge que se adueñó de los noventa terminó siendo un día inolvidable por los motivos incorrectos: la muerte de nueve fans con todo un futuro por delante. La fiebre e intensidad del público durante el recital logró que estas personas fallecieran aplastadas contra las barreras de seguridad del escenario durante una avalancha.

Henrik Tuxen (Dinamarca, 1964) es un periodista de rock y músico que se encuentra en Buenos Aires (presentará su libro el martes 26 de abril a las 20:30 hs en la Feria del Libro, en la Sala Roberto Arlt del pabellón amarillo) y se encarga en Tras la huella de Pearl Jam (Libros de mentira) de contar esta tragedia y las consecuencias que tuvo tanto para la banda como en la vida de los familiares de las víctimas. Con un lenguaje llano y honesto, Tuxen vuelca en este libro todo lo que presenció en esos días y cómo estos eventos modifican el devenir del rock y la relación con su público. Y también se habla, por supuesto, de responsabilidades y el modo de sobrellevar una tragedia pública.

¿Frente a qué necesidad escribiste el libro? ¿Se trató de algo personal o referido a lo social?

La idea original era lo contrario a escribir un libro, pues se requería de absoluta discreción. Cuando el guitarrista de la banda, Stone Gossard, vino a Dinamarca en 2003, mi rol consistió en establecer los contactos y preparar reuniones entre las familias, amigos y parientes de las víctimas escandinavas del festival de Roskilde y Stone Gossard. Lo más importante era mantenerlo todo en estricto secreto. Se hizo de manera privada, sin prensa, fuera del escrutinio público. Durante el año siguiente, ocurrió algo inesperado y reconfortante, puesto que personas de mundos tan dispares -estrellas de rock y cristianos suecos tradicionalistas- llegaron a conectarse y comprenderse, en ese momento sentí que había una historia que valía la pena contar. Es un relato que habla de cómo la gente a pesar de sus creencias, género, tradiciones, edades y culturas pueden conectarse a través del amor y la música como eje. Fue el corolario de una tragedia que terminó uniendo a una gran cantidad de personas. Le pregunté a las familias, a Stone Gossard y a los otros implicados si creían que era una buena idea contar la historia tal como la había visto y vivido. Fue muy reconfortante saber que ellos confiaban en mí y que estaban dispuestos a que relatara lo que había pasado. Entonces esto se inició desde un punto de vista muy personal, pero con el sentimiento de que esta historia podría tener también un valor social.

¿Qué mirada había sobre Pearl Jam en Dinamarca antes de la tragedia de Roskilde y cómo cambió después?

Pienso que la esencia y la actitud de la banda se mantuvieron intactas. El hecho de que esta tragedia ocurriera frente de ellos, que fueran parte del desastre, es una carga devastadora que tendrán que soportar por siempre. Al día de hoy pienso que a ellos se les sumó otra capa de profundidad como seres humanos, que con los años los ha hecho más fuertes, sabios y mejores músicos, pero también personas más vulnerables. Para ellos fue muy duro al comienzo, equilibrar el poder y la vulnerabilidad, sobre todo teniendo en mente que el alma de la banda es un rock que oscila entre lo agresivo y lo salvaje. Pienso que aprendieron a calibrarse mejor con los años, y también pesa una gran responsabilidad sobre los hombros de Eddie. ¿Si la gente se comporta salvajemente durante uno de tus shows, qué hacés? ¿De qué forma lo evitás? Obviamente es algo que te marca.

¿Qué significó para Roskilde esta tragedia? ¿Qué cambios percibiste en el festival o en la gente que asiste a esta clase de festivales?

El accidente estuvo a punto de acabar con el festival de Roskilde y también con la vanguardia de una generación que ha sido muy influyente en Dinamarca y en toda Escandinavia. Todavía quedan muchas cicatrices, ya que las cosas pudieron haberse resuelto de una forma más empática para con las familias de las víctimas. Pero hubo una toma de conciencia y se han mejorado las medidas de seguridad de forma dramática y, hoy en día, Roskilde es un festival que funciona muy bien, se extreman las medidas de seguridad. Nuevamente una cuestión de equilibrio, durante los primeros años que sucedieron a la tragedia, las exageradas medidas de seguridad casi matan el espíritu libre y vibrante del festival; sin embargo, posteriormente, se llegó a un punto de equilibro entre la seguridad y la libertad. De todas formas, es una historia que necesita ser recordada y contada siempre. El público actual del festival tenía ocho o nueve años cuando ocurrió la tragedia, entonces no es algo que se encuentre en su ADN, como ocurre con mi generación. Lo bueno es que, aunque los festivales de música europeos compiten por tener el mejor programa de shows, cooperan para mejorar sus medidas de seguridad, y eso es algo que se debe en gran medida a lo que pasó en Roskilde 2000.

¿Para vos la reacción de Pearl Jam frente a la tragedia estuvo a la altura de las circunstancias?

Definitivamente sí, ellos se han adaptado de una forma increíble, tienen el conocimiento para reaccionar ante situaciones similares, como frente a la tragedia de Cromañón acá en Argentina en 2004. Pienso que Pearl Jam tocó "Love Boat Captain" durante uno de sus shows en Ferro en 2005 por eso, y realizaron algo similar luego de los asesinatos en el Bataclan, cuando tocaron en Brasil. Pienso que todo hubiese sido mejor si ellos pudiesen haber contactado antes a las familias y amigos de las víctimas. Sin embargo, era una situación muy difícil y delicada pues involucraba a los abogados y demandas potencialmente enormes. De todos modos pienso que hubiese sido mejor para todas las partes si los lazos se hubiesen extendido en 2001 en vez de 2003-2004. Pero, al menos de parte de las familias, creo que ellos te dirían que sienten respeto por Pearl Jam y que siempre serán bienvenidos.

Sos músico además de periodista. ¿Cómo hace una banda para seguir tocando luego de cargar en tu conciencia una tragedia de estas características?

La intención de Pearl Jam, y de cualquier banda, es expresarse y evocar algo en la gente, hacerlos felices, hacerlos pensar, volverlos locos, hacerlos reaccionar, cambiar sus vidas. Obviamente si hay personas que mueren repentinamente durante uno de tus shows, comienzas a cuestionarte lo que estás haciendo. Y fue algo que casi significó el fin de Pearl Jam. Ellos llegaron a la conclusión de que a través de la música podían hacer algo: conectar. Y decidieron dar la pelea en vez de esconderse, enfrentar la tragedia en vez agachar la cabeza ante los remordimientos. Hay un antes y un después de Roskilde, algo que nunca podrá sanar la banda, eso no hay forma de cambiarlo. De mi parte, como escritor, siento que todo lo experimentado me ha hecho explorar las profundidades de la vida y la muerte, las personas, el destino, el amor, el dolor, cosas que nunca pensé conocer tan a fondo como periodista especializado en la música. Así como para muchos otros, lo que ocurrió es una parte de mí -yo estaba sobre el escenario esa noche a un costado de la banda-y cambió mi vida, mi forma de mirar a las personas y al mundo en una forma que nunca esperé. La calidez y la pasión que sentí de las familias, y la increíble capacidad humana y musical de Pearl Jam, de Eddie Vedder y en particular de Stone Gossard, han sido, quizás lo que más ha influido en mi personalidad y en la forma en que me acerco al mundo y a las personas.

Por Walter Lezcano



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