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La Nueva Ola: Frankie Cosmos

Una prodigio del indie despega

 
"¿Ya te enteraste de lo joven que soy?/¿Y de quienes son mis padres?", canta Kline. Foto de Andreas Laszlo Konrath.

Greta Kline quiere que nos encontremos en el lugar al que iba en la secundaria, el diner local en el que se juntaba largas horas con amigos después de salir de clase. En Eli's Market, en el Upper West Side de Nueva York, los macaroni-and-cheese son tan caros que bien podrían estar hechos de oro, y unos bebés quisquillosos hacen migas con galletitas sentados en la falda de niñeras cansadas. "Todo el mundo venía acá después del baile de fin de curso", dice Kline, de 22 años, escabulléndose en su asiento, y se cubre las manos con las mangas de su ropa deportiva universitaria vintage y excesivamente grande, como si quisiera esconderse a plena luz del día. "Era muy tímida cuando era chica", dice para explicarse. "Todavía me da miedo que me vean. No me gusta que se exhiba mi cara."

La timidez no impidió que Kline se transformara en una de las mejores compositoras jóvenes del indie-rock. Fuera del escenario, es una estudiante de NYU tomándose una pausa. Nacida en Manhattan, alguna vez fue actriz infantil; es hija de los actores Kevin Kline y Phoebe Cates. (Quizás la recuerdes cantando "Kyrie", de Mr. Mister, en Historias de familia.) Sobre el escenario es Frankie Cosmos, una cantante introspectiva. Por momentos, en Next Thing, su nuevo disco, suena como la heredera del sonido casero de Liz Phair. Sus canciones hablan de crecer siendo una niña inteligente y sensible en la ciudad. Kline agarra los momentos confusos de la vida y les inyecta liviandad, conjugando desamor con riffs punks y alienación con acordes distorsionados.

Todo el mundo le pregunta a Kline acerca de sus padres y su edad (tenía apenas 19 años cuando se editó el debut de Frankie Cosmos, Zentropy, en 2012). En "Young", un simple del año pasado, Kline habla de estas fascinaciones: "¿Ya te enteraste de lo joven que soy?/¿Y de quiénes son mis padres?".

Kline empezó a hacer música a los 14 años, luego de que su tía le diera una guitarra eléctrica. Le gustaban grupos como los Moldy Peaches, The Strokes y Jeffrey Lewis, bandas de Nueva York que forjaron un sonido distintivo, con mucha actitud, a partir de acordes y riffs relativamente simples y directos. Empezó a lanzar un torrente de canciones en Internet bajo el nombre de Ingrid Superstar. Cuando Kline conoció a Aaron Maine, su novio actual, formaron un dúo llamado Porches mientras ella todavía estaba en la secundaria.

Al poco tiempo, estaban tocando por todo el país, como Porches y como Frankie Cosmos (Kline retiró el nombre Ingrid Superstar cuando desarrolló un sonido más personal). Pero cuando empezó a estudiar en NYU, se dio cuenta de que no tenía tiempo para ambas bandas. "Tocaba dos shows por noche", dice, "e iba a la universidad. Viajaba en una van por todos lados y además era mánager de mis propias giras".

Kline decidió tomarse una pausa de la universidad, aunque quiere volver algún día. "Quiero estudiar Educación o Psicología", dice. "Algo que me permita tener un trabajo. Pero por ahora tengo que seguir con esto mientras sea una oportunidad. Y mis padres lo entienden. Son artistas. Mi mamá empezó a trabajar cuando tenía 16 años."

Kline sigue siendo mánager de sus propias giras, además de componer todas las canciones de Frankie Cosmos y ser directora de arte de sus videos. Ahora tiene una banda completa detrás: el hermano de Maine, David, en el bajo; Luke Pyenson en la batería; Lauren Martin en teclados. A Kline le frustra que no siempre se reconozca que ella dirige todas las operaciones de la banda. "A la gente le encanta sacarte reconocimiento cuando sos mujer", dice. "En algún lado escribieron que mi novio co-componía mis discos. ¿Me estás cargando? O a veces mis padres reciben el reconocimiento por haberme creado a mí, y a mi música. Son geniales, pero no son los que hacen el trabajo."

Kline puede parecer tímida en persona, pero se agranda en el escenario. Usa todo el cuerpo para rasgar la guitarra, y permite que su vulnerabilidad se vuelva una fortaleza cantando sobre confusión amorosa, malestar urbano y sobre mantener una idea de optimismo, con la contundencia de alguien que sabe exactamente lo que quiere decir. "Todo lo que siento en situaciones normales se eleva cuando estoy en el escenario", dice. "Intento tener en cuenta que me están viendo tanto como me están escuchando. Así que cuando toco, estoy abierta a tener una experiencia extracorporal."

Rachel Syme

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