rollingstone.com.ar

Los 10 mejores libros de 2016

Los cuentos góticos de Enríquez, las chicas extraviadas de Cline, el viaje interior de Moreno y la novela matrimonial de Mairal

1 Las cosas que perdimos en el fuego

Mariana Enríquez - Anagrama

En Bajar es lo peor, la novela debut de Mariana Enríquez publicada en 1995 que se convirtió en un clásico generacional de esa década, la construcción de los personajes y de las zonas de Buenos Aires es tan precisa que el lector piensa: este personaje es tal, este edificio es donde iban a tomar tal y tal, y así con todo. En los cuentos de Las cosas que perdimos en el fuego pasa algo parecido: por ejemplo, en el primer cuento, "El chico sucio", el barrio de Constitución huele como Constitución, es peligroso y turbio como Constitución, y las estrategias de la protagonista son las que hay que tener para moverse en Constitución. Enríquez potencia lo perturbador y lo siniestro con el piso sólido de saber dónde situarlo. Porque o bien escribe sobre lo que conoce, o lo conoce para escribirlo. No importa. Lo que sí importa es saber sobre lo que se escribe, para descubrir cosas que no se sabían. El hecho de que este libro haya catapultado su carrera literaria a nivel internacional (el mes pasado la revista New Yorker publicó uno de sus relatos en sus páginas de ficción) es un logro personal, y también una especie de orgullo para los lectores que la siguen como a una autora de culto desde los días en que publicó su primera novela siendo sólo una chica.

2 Stoner

John Williams - Fiordo

Cuando el sello New York Review Books reeditó Stoner después de más de 40 años, casi nadie se acordaba ya de su autor, John Williams, ni de esta novela que con esa reedición encontró su lugar destacado en las estanterías del mundo. Aclamada por figuras como Ian McEwan, Nick Hornby y hasta por Tom Hanks, el libro tuvo que esperar otros diez años para tener finalmente su edición argentina. La historia consiste en el relato de vida completo de un profesor universitario, desde su nacimiento hasta su muerte. ¿Qué otra cosa podría contar una novela perfecta sino el retrato desolador y preciso de la vida de un hombre?

3 Manual para mujeres de la limpieza

Lucia Berlin - Alfaguara

En una entrevista, Truman Capote cuenta que empezó a tomar whisky a los 12 años, porque lo sosegaba. Al igual que Lucia Berlin, tuvo un esquema familiar intenso y alterado. Tal vez estos rasgos biográficos explican que en los relatos de ambos priman dos rasgos: la implacabilidad y la compasión. Lucia Berlin es implacable cuando habla de una madre, de un abuelo, de las jefas de las empleadas de limpieza, y del mundo en general. Y a su vez es compasiva con la fragilidad y con la debilidad humana de cada cual. Berlin se acerca a los protagonistas de sus cuentos y muestra todos sus matices: la bondad, la maldad, la miserabilidad, la fragilidad, y el don de cada cual de renacer mil veces.

4 Dos amigas

Elena Ferrante - Lumen

La renuencia de Elena Ferrante a revelar su identidad les da a sus libros un halo de intriga que, en realidad, no lo necesitan. Si los cuatro tomos que componen la saga Dos amigas le valieron prestigio internacional no fue porque Ferrante se esconda de los medios ni quiera dar la cara, como una Salinger de la que se disponen aun menos datos biográficos confiables, sino porque concentra, en un viaje personalísimo a los rincones de la amistad entre dos mujeres, una historia que nos interesa a todos. En un escenario de pobreza, injustica y obsesión constante por el ascenso social, las novelas napolitanas de Ferrante son un retrato a veces amargo, a veces esperanzado, de la pérdida de la inocencia.

5 La uruguaya

Pedro Mairal - Emecé

"Estúpido es el mortal que se alegra creyendo que tiene éxito. La fortuna con sus caprichos -como un demente- salta de un lado a otro. Nunca tiene suerte el mismo hombre", le hace decir Eurípides a Hécuba en La troyanas. Esto es lo que aprende el protagonista de La uruguaya, Lucas Pereira, un escritor de clase media, casado, con un hijo y una vida armada, que vive de lo que le gusta, pero al que le falta la sal de la vida. Cuando parece encontrarla en Magalí Guerra Zabala, la uruguaya a la que va a visitar cuando viaja a Uruguay a buscar dinero, la fortuna, de nuevo, salta lejos de él. La búsqueda de la plenitud, de tenerlo todo, y la constatación de que los elementos de la vida nunca encajan como una vértebra sobre otra, es el Bildungsroman de este hombre de cuarenta y pico de años. Un hit nacional del año.

6 Las chicas

Emma Cline - Anagrama

Durante un verano aburrido, en plena era del flower power, una adolescente descubre un mundo de drogas, sexo y muerte de la mano de un gurú alocado a lo Charles Manson y un grupo de chicas tan extrañas como fascinantes. Esta sorprendente novela debut le valió a su autora, la jovencísima Emma Cline, un adelanto millonario, compromisos cinematográficos y fama internacional. No es para menos: Las chicas presenta a una autora con una voz poderosa y nos ofrece una radiografía extraordinaria de la mirada femenina.

7 Acá todavía

Romina Paula - Entropía

Andrea, la protagonista de Acá todavía, en un momento recuerda cuando vio en una rotonda de Uruguay a un duende, a un ser ancestral, de ropa violeta y pelo rojo, y de que nadie le creyó, mientras que tantas veces le creyeron cosas que no eran verdad, y agrega "como siempre, la gente confiando más en lo verosímil que en lo real". La potencia de la escritura de Romina Paula (Buenos Aires, 1979) surge de la confianza en lo real por sobre lo verosímil, por eso las chicas de esta historia cogen con chicos y con chicas, las madres son más desamoradas que los padres, a Andrea no le entra en la cabeza cómo define la cultura que sean los finales amorosos de las parejas, y, sobre todo, de cómo trunca la solemnidad con escenas cotidianas o graciosas, con detalles bien realistas.

8 El ruido del tiempo

Julian Barnes - Anagrama

Después de un libro íntimo y emotivo en homenaje a su esposa, Julian Barnes vuelve a sus novelas basadas en personajes históricos con El ruido del tiempo. Esta vez, se ocupa de la vida del polémico compositor soviético Dmitri Shostakóvich, un autor que conoció tanto la fama y la aprobación como la persecución ideológica del régimen en el que le tocó vivir. Barnes despliega en el libro todo el poder de su reconocido oficio: con la biografía del músico como disparador y fuente de consulta, el autor se imagina cómo podría ser de agobiante la vida de un disidente secreto, alguien que está demasiado comprometido como para escapar, pero a la vez es demasiado sensible como para ignorar el terror que lo rodea.

9 Black out

María Moreno - Random House

En Black out, María Moreno empieza evocando a su padre, su muerte, su funeral, y también su boca, cómo lucía su dentadura hacia el final, que ella le había hecho cambiar. Black out es una autobiografía indirecta, derivada de otras biografías, de las vidas que estuvieron cerca de la de María Moreno. Pero si bien la materialidad con la que habla en ciertos pasajes de su padre y su posterior muerte hacen acordar a Patrimonio de Philip Roth, no es una historia familiar. Es más bien el salto de lo familiar a la calle, a los grupos de pertenencia de Moreno, a sus pandillas. Y el salto es etilíco, la argamasa que une las historias, los relatos, los fragmentos es el alcohol, son los bares de Buenos Aires, y la coyuntura social, cultural y política.

10 Los diarios de Emilio Renzi

Ricardo Piglia - Anagrama

Poesía completa

Rodolfo Fogwill - Alfaguara

Las obras de Ricardo Piglia y Rodolfo Fogwill condensan buena parte de lo que fue la literatura argentina de las décadas de los 80 y los 90. La publicación en entregas de los diarios novelados de Piglia y de toda la poesía reunida de Fogwill en un solo libro nos deja espiar un costado poco conocido de estos dos escritores que se cuentan entre los más influyentes de este tiempo. En el caso de Piglia, el relato íntimo de cómo se construye un escritor; en el de Fogwill, el amor obsesivo e imprevisto por la música de las palabras de parte de un provocador profesional. Es un gesto de cierre y consagración, una merecida despedida que no es trágica sino, por el contrario, celebratoria.

Silvina Giaganti y Damián Tullio

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone