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Soledad

La ídola del folclore habla de los elogios que recibió de Pappo

Por Juan Barberis

Soledad Pastorutti lo recuerda como si fuera una comedia italiana: mamá, papá, hermana y ella viviendo encima de una combi en giras interminables que promediaban un show por día. Tenía sólo 15 años y estaba redefiniendo la historia del folclore moderno gracias al convencimiento de su padre, la potencia de su voz adolescente y un poncho girando en hélice sobre su cabeza.

A 20 años de su irrupción masiva con el hit "A don Ata", viene celebrando dos décadas de carrera como si fuera el cierre de una larga etapa. Después de un show histórico en la edición 2016 de Cosquín registrado en el DVD 20 años (que reunió a Abel Pintos, Los Manseros Santiagueños, Raly Barrionuevo, Luciano Pereyra y El Chaqueño Palavecino, entre otros) y el concierto gratuito en su Arequito natal el 15 de octubre, La Sole quiere darle un nuevo giro a su música. "Siento que tengo mucha responsabilidad para con la artista después de esto", dice ella. "Quiero que haya una Soledad renovada."

¿Qué se te viene a la mente cuando mirás para atrás sobre esos 20 años?

Valoro mucho todo lo que pasó a partir de mi incursión en el folclore: no sólo el hecho de verme como aquella nenita valiente en Cosquín revoleando el poncho, sino el recorrido de esa nena hasta la mujer de hoy. La dificultad más grande que tuve, y que sigo teniendo, es la permanencia y el crecer con cada disco. Reinventarme. Si tengo que hacer un conteo desde mis comienzos hasta ahora, siento que esa parte está muy bien lograda y me siento orgullosa.

¿Te considerás la cabeza de una generación dentro del folclore, que dio lugar a figuras como Luciano Pereyra y Abel Pintos?

No sé si la cabeza. Pude llegar primera a los medios masivos cuando las radios casi no pasaban música en nuestro idioma. Empezaba a explotar la música latina y en ese conjunto de canciones entra "A don Ata" como una bomba. Pude llegarle al público de la gran capital, que no siempre tiene el mismo gusto que el del interior. Creo que soy una de las figuras principales, pero también tuvo que ver el contexto sociocultural del país.

Siempre tuviste contacto con artistas de rock como Ciro, Divididos, Pappo... ¿Desde qué lado se daba esa relación?

Me sorprendieron un montón de actitudes de la gente del rock hacia mí. Cuando me encontraban, muchos me decían cosas súper lindas. Una vez me lo crucé a Charly en una entrega de premios; yo quería saludarlo, pero me daba miedo. Cuando me acerqué, se me quedó mirando y me dijo: "Cómo te quiere la gente a vos, eh". Me dejó obnubilada. Pappo me mandaba decir que yo sobre el escenario era más rockera que muchos rockeros. Para muchos, cuando aparecí era el producto generado por una discográfica, pero sigo tejiendo mi carrera muy a la verdad. Siento que la única manera es ser lo más genuino posible. Eso lo aprendí con los años, y sobre todo de los artistas de rock. Divididos para mí es un ejemplo maravilloso.

Tuviste una incursión pop en el disco Yo sí quiero a mi país pero el efecto no fue el esperado. ¿Te sentís condicionada por haber surgido del folclore?

En un momento me costó mucho porque estaba todo más sectorizado, pero cuando se empezó a abrir terminé siendo una especie de pionera, porque mi disco más criticado fue ese que grabé en Miami con Emilio Estefan; me acusaron de traición a la patria más o menos. Hoy no importa dónde se graba, es más importante el contenido y no la forma. Cuando arranqué no tenía muy en claro quién era artísticamente y todavía estoy en una búsqueda, pero no significa que eso me aleje del folclore, ni que tampoco me lleve tan cerca. Hoy estoy estudiando canto e intentando que mi voz no se quede en el tiempo. Lo que a mí me serviría es encontrar esa mezcla exacta entre la música de raíz y lo que yo sienta que tengo para decir.

Estás por grabar un disco de canciones propias, ¿qué podés adelantar?

Todavía es muy abstracto para mí. Lo que estoy haciendo es juntándome con diferentes productores, componiendo, grabando, analizándome un montón. Estoy pasando un momento de mucho sufrimiento artístico, pero bueno... No voy a alejarme del género, pero sí está la necesidad de cosas nuevas, que quizás le ayuden al género a seguir hacia adelante. No sé si lo voy a lograr yo, pero que lo vamos a intentar, lo vamos a intentar.

¿Estás escuchando artistas nuevos?

Sí. Hay un artista que se llama Javi Caminos y me encanta cómo escribe. También me gusta Los Zambranos, una banda que está acá cerquita de los pagos. Por suerte hay mucha gente nueva.

¿Te arrepentiste de algo en estos 20 años?

Me hubiese gustado dedicarle más tiempo al estudio de la música en sí. Como estoy en todo, porque mi cabeza no para nunca, el hecho de no haberme focalizado en algo también me tira... Pero es así mi personalidad, soy muy ansiosa. Todo lo que han visto en estos años forma parte de cómo soy. Lo único que no me pueden criticar es que sea una farsante. Después metí la pata mil veces, pero eso es parte de vivir, ¿no?

¿Qué sentís que te queda por hacer? ¿Tenés alguna cuenta pendiente?

Me encantaría hacer una película con mi historia. Me imagino a mi viejo luchando contra viento y marea, comprando mis primeros 5.000 discos en una disquería en Buenos Aires, y que lo termine llamando el presidente de Sony porque no podía creer que hubiera un solo tipo que comprara todos esos discos. Ahí había un convencimiento ciego de su parte, y también estaba yo dispuesta a seguirlo. Todo eso para mí es digno de una película, me parece muy inspirador.

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