

No va a sortear el tackle letal de la seguridad guiñándole un ojo al mono alimentado a sopa de anabólicos y poniéndole un Roca en el bolsillito del traje a efectos de acercarse a tu humanidad y tener una gentileza tóxica para con tus narinas. No va esperarte dos horas después de un show en la Base Marambio vestida únicamente con una vincha, una muñequera y un piercing de pupo con la sola intención de mimarte el glande. El fan cholulo no tiene otro propósito más que el de abarajarte, mostrar los dientes, sacarse una foto con vos y subirla a Facebook, a efectos de obtener gusteos de amigos y familiares para así crear una farsa de popularidad y cariño que lo distraiga efímeramente de su miserable existencia. Eso. Nada más.
Pese a que este espécimen es inherentemente repudiable, quien esté libre de fancholulismo que arroje la primera piedra. Incluido el autor de este blog, por supuesto: aquí pueden ver una foto que tuve la oportunidad de sacarme junto a la ídola de Adele en enero de este año, después de uno de los conciertos secretos que dio en Unione e Benevolenza para cuatro borrachos y yo, haciendo covers de Juana La Loca.
Al fan cholulo no le importa demasiado si sos King Diamond o el barbudo de Pimpinela: el muchacho es una bola incandescente de cariño desmedido e incondicional, capaz de encanutarle un codazo en las costillas al Padre Farinello sólo para ganar un par de metros y posicionar su Blackberry frente a la jeta de un tipo que vio una vez en la tele. Esto le generará al rockstar una sensación contradictoria: por un lado bufará y le gritará a su asistente cada vez que uno de estos engendros ose perturbar su sagrada nube de pedos, pero por otro llorará como nena chiquita si camina más de dos cuadras por la calle y nadie le tira un "eh, Carlitos, foto, ¿sí?".
Eventualmente el fan cholulo tomará tu simpatía como prueba irrefutable de que querés ser su best friend forever, se pondrá pesado como mosca de velorio y te pedirá sacarte una para el feisbu, una para el tuiter, una con cara de hacer zapping y enganchar a Marcelo Bonelli cantando una de Superuva mientras se come un pepino en vinagre, una levantando el dedo hacia el horizonte y diciendo "el avión, el avión" como el enano de La Isla de la Fantasía, etc. En ese caso intentarás alejarlo con un cordial "capo, gracias, te dejo que me llegó el matambrito y se me enfría", pero él reaccionará ofendiéndose mortalmente y acusándote de putocaretavigilante. Lo bueno es que para estos casos existe un manual de procedimientos conocido como el Decálogo Adrián Dárgelos, con una efectividad probada del 99,9% en casos de fans cholulos desbocados. Las instrucciones que establece el mismo son las siguientes:
1) Usa tu celular para llamar a tu asistente. Dile que te compre la biografía de Sid Vicious más cara que encuentre y te la alcance urgentemente.
2) Léela y apréndete al detalle su vida y obra, desde la época en la que era un drogadicto inútil hasta la época en la que era un inútil drogadicto.
3) Con lo aprendido organiza un festipunk en el Ala de Atropellados por la Camioneta del Burrito Ortega en el Hospital Garrahan, con campo VIP a 2500 dólares blue.
4) Usa el dinero de la recaudación para comprar todos los pasajes del siguiente vuelo a Malasia.
5) Abre la puerta del avión cuando aún esté en vuelo y tírate en paracaídas sobre el Principado de Totoria del Norte, ahí por África o cerca.
6) Estudia a conciencia y con ahínco el dialecto totorio, vende todas tus posesiones materiales y dirígete ataviado con una mochila y un chiripá hacia un grupo de habitantes semisalvajes aún no descubiertos por la National Geographic.
7) Gánate la confianza del chamán para poder establecer lazos con su tribu, a efectos de contar con su colaboración en el proceso de acostumbramiento al entorno hostil que encararás durante los siguientes tres meses.
8) Una vez aclimatado a la zona, adéntrate en la selva profunda con una palita y un balde de playa, excava y extrae BOCHA de silicio, litio y cadmio.
9) Moldea el mineral resultante y adquiere por el medio que fuese la técnica y los conocimientos necesarios para confeccionar con él un celular que funcione.
10) Usa ese celular para pedirle a tu guardaespaldas que te saque de encima al fan cholulo a patadas en el orto.
¿Cuál sería, entonces, la solución rockstar al flagelo de los fans cholulos?
Por el momento sólo podemos comportarnos de la manera antes establecida, a la espera de que a alguien se le ocurra una forma de cobrar regalías por las fotos de uno que la gente sube a Facebook. Hasta entonces seguiremos puteando por su existencia en público y rogando que nunca se acaben en privado.

Autor: Diego Mancusi
